En esta naturaleza no se presenta el místico, no hay nada que tenga que brillar.

El pájaro canta como pájaro, el viento me abraza como una amante, el sol se presenta como cada día.

Los murmullos de la gente en los cafés y restaurantes al rededor inundan suavemente el espacio totalmente abierto en una naturaleza en permanente mudanza.

Se siente una alegría que no es mía es como de todo lo que está aquí, los arboles, arbustos, las hierbas, los pájaros y insectos danzan al sabor de una música inaudible que es la pura energía de la vida.

Aun así hay un afán que algo místico suceda, que una luz llegue o la intuición me ilumine en el próximo y deseado paso.

Este me lleva a una espera de algo, a una señal de afuera, una tensión en este momento en que todo danza y yo rechazo bailar.

Nos hemos contaminado con tantas ideas y rituales, con tremendas meditaciones y las sensaciones que nos producen, que es como un juego.

Me quedo totalmente adicto al resultado, a la sensación, es una droga mental.

Me he olvidado de vivir lo que ahora se me presenta, incluso con todo eso que me parece místico y surge igualmente.

Ya no hay nadie esperando el místico o la sensación de estar libre, o iluminado o que al pasar por donde sea te miren tu hermosa aura.

Todo es aceptado en el infinito Amor de la vida por nosotros.

Incluso el deseo por una mística vivencia, también la búsqueda de algo iluminado en mi, o el despertar del sueño inconsciente, ser mejor persona, ser mucho más espiritual. Todo es perfecto así como hemos decidido.

Date cuenta que es apenas un movimiento, una decisión que tomamos, de ir de un lado hacia el otro.

Y el pájaro canta en la cima del árbol, totalmente ajeno al sonido a distancia de la gente hablando, de los platos, el apenas se integra en todo lo que surge.

Ni siquiera la impresionante vista que tenemos aquí le impresiona. No se inmuta, porque todo ya es vida y vive en la plenitud de lo que es.

El místico se abre en mi y todo pasa a ser parte de un solo momento, es como todo se volviera un silencio ensordecedor, sin barreras, sin muros, sin limites.

Tu búsqueda, mi búsqueda son tan perfectas que la vida en esa búsqueda surge sin ser buscada. Esto es de locos, siii, lo es, como se todo fuera una inmensa paradoja, una tremenda noria que da vueltas y más vueltas sin moverse del mismo lugar.

En la mística de lo que siento ahora se desvanecen todas la búsquedas, todos los deseos, aprendiendo a amar el todo que se integra aquí y ahora.