En la intensidad de una comprensión surge muchas veces un profundo dolor o alegría asociado al destapar de un velo.

La tendencia de la persona, me lleva a entender todos los porque asociados a mis historias.

Es simple, mis historias justifican más un episodio que lleva a la creación de otra historia idéntica.

Ese me hace respirar fondo porque veo una ves más al patrón dibujado en una narrativa distinta, con otros protagonistas disfrazados de algo totalmente antagónico para así seguir de nuevo en el mismo juego, sugerido por el miedo a sufrir y a ver la profunda incongruencia.

La tendencia me lleva a quedarme aquí, incluso a cortar los lazos con la nueva historia que se repite y sentirme victorioso por más una descubierta.

Incluso, las historias, son señaladas sutilmente desde afuera por quien de forma totalmente amorosa me hacen ver y encuentran en ello los porqués.

La mirada parece desvanecer el dolor, todo está explicado desde una aparente razón, desde una persona que busca respuestas, en la tremenda limitación de nuestra mente y experiencia, que eso representa.

Me veo incluso navegar en las aguas de la arrogancia al intentar encontrar todas las teorías psicológicas y de comportamiento para soportar el peso del descubrimiento.

Los “porqués” surgen con facilidad, incluso se me apuran también un montón de “peros” que me ayudan a justificar todas las visiones de incongruencia y estrategias mentales.

El miedo sigue disfrazado con una hermosa mascara, recordando eses carnavales de Rio con muchos colores y sonido.

Ayuda bastante ver todos los integrantes bailar a un ritmo loco de la samba, con poca ropa, cuerpos perfectos, sonrisas y alegría desbordada, por el éxtasis, el deseo, el alcohol, las drogas o simplemente la satisfacción del culminar de un año de planes, trabajo y entrenamiento, en un día perfecto.

Tal y cual, mi miedo tiene miedo a ser apenas aceptado, tal y cual como es y reconocer los temores que están ahí para ser únicamente integrados.

En una profunda indagación me encuentro de frente con mi sentir que no está fuera, no está separado de la vida que surge, que no me es ajeno ni siquiera hay aquí cualquier distancia.

Descanso en una intensa y sutil verdad que de forma instantánea inunda mi presente.

Y ahí, mi miedo a ser quien soy, mi dolor a sentirme solo, mi esperanza a ser mejor, mi añelo a ser famoso, mi creencia de ser más honesto, se difuman como una baraja de cartas en las manos de un mago.

Solo que aquí no hay mago, es la misma vida que al ser totalmente vivida me muestra todo sin que haya nada ahí para ser mostrado.

La paradoja universal, sutil, sutil, sutil …